Baloncesto Melilla

El deporte infantil debe ser visto como una diversión, aun cuando se trate de baloncesto

Los padres han escuchado hablar de los beneficios que la práctica regular de ejercicio físico trae para el desarrollo de los niños y por ello los impulsan a hacerlo. La mayoría se inclinan por inscribirlos en una actividad deportiva ya que saben que ayuda a sus hijos en el desarrollo motor, les ayuda a ser disciplinados y aun cuando sea un deporte individual, siempre les permite socializar con otros niños.

Los deportes ayudan a mejorar la resistencia cardiovascular, la fuerza, la elasticidad, la flexibilidad y la resistencia muscular. Pero también aportan beneficios para la coordinación, el incremento de la autoestima y el desarrollo del pensamiento abstracto mediante la comprensión de conceptos como velocidad, distancia y profundidad entre otros. Además, les ayuda a comprender valores como el juego limpio, la constancia, el esfuerzo personal, y el trabajo en equipo, la solidaridad y el compañerismo en el caso de los deportes grupales.

Lo que en ocasiones puede costar un poco mas comprender, es que el deporte en las etapas tempranas de la vida, debe ser un juego, es decir que aun cuando tenga normas y reglas que seguir, practicarlo debe ser un momento de recreación. Que debe ser una actividad que les debe permitir hacer lo que más les gusta hacer, ya sea ello saltar, correr, atrapar, patear, etc. pues justamente será ello lo que haga que el niño se apasione con el deporte, lo disfrute cada vez que acude a la práctica y a la larga le tome amor al deporte.

Algo que puede ayudar al momento de seleccionar la actividad, es observar el comportamiento del niño cuando juega solo o con otros niños en el parque.  Es inquieto? Siempre esta correteando de un lugar a otro? Prefiere usar los pies a las manos? Evita el contacto físico? Le teme a la pelota? Todos estos comportamientos pueden arrojar luces sobre la elección correcta, aunque lo ideal sería dejar que el propio niño eligiera la actividad.

Lamentablemente son muchos los casos en los que la actividad deportiva no es elegida por los niños sino que son los padres en función de sus gustos personales quienes la seleccionan e incluso fuerzan a los pequeños a realizar actividades para los que no tienen habilidades o por las que simplemente no demuestran interés. El resultado es contrario a lo que se busca, el niño no tiene éxito en la actividad y la frustración que ello le genera le hace detestar cada vez más la asistencia a la práctica, la actividad deportiva se convierte en un pesar y probablemente la abandonará.

Esta situación es similar a la de los padres que van forzando a los hijos a elegir actividades profesionales en función de la tradición familiar, que los impulsan a ser bomberos por poner un  ejemplo, cuando el verdadero placer del niño está en ver como los cerrajeros profesionales abren en un dos por tres cualquier cerradura que se les presente, sea en una vivienda o en un coche.

También es importante tomar en cuenta que la actividad deportiva en esta etapa de la vida no debe tener como objetivo la consecución de trofeos y medallas que exhibir en la habitación del pequeño,  si bien la competencia siempre es estimulante, lo más importante es el aspecto formativo y la recreación

Es verdad que muchos niños, una vez que comienzan en una práctica deportiva y van conociendo mas sobre ella, comienzan a soñar con ser profesionales un día, con ser el Pau Gasol  del futuro, pero es deber de los padres y entrenadores hacerles ver que es aun temprano para iniciar una carrera deportiva, y que en esta etapa lo fundamental es la diversión.

La etapa de las competencias  llegara en su momento, claro que sí, pero por ahora que tal sin tan solo nos divertimos con nuestros hijos?